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lunes, 12 de noviembre de 2007

Pueblo, 30 de septiembre de 1981

Viaje al Corazon del Vino
La Clase Emergente: Arcadio Saldaña
Los actuales ejecutivos proceden de la burguesía y no del a aristocracia del vino

Escrito por G. de Bethencourt

Están a caballo entre la aristocracia del jerez y los jornaleros del mosto. Son los hombres de la clase emergente. Son los ejecutivos. Son los nacidos de la necesidad que flye de la profesionalización del planeta del jerez. Porque en el siglo XIX el dueño de la bodega era un gestor del negocio. Pero crecieron los mercados y la tecnología trasladó sus finisterres a sitios que demandaron la existencia de estos caballeros --unos , la mayoría, nacidos en Jerez, y otros, no--, que sin llevar los apellidos tradicionales pelean por el imperio de la uva "palomino¨ y por el brandy como si en ello les fuese la vida.

La nómina es larga. Que me perdonen los que no menciono a continuación. No hay ni una pizca de mala intención, sino las quiebras naturales de mi memoria. Aquí, de la clase emergente que postorea los vinos, las manzanillas, los olorosos, los amontillados y el brandy, van unos nombres. Juan Puerto y Fernando López de Carrizosa, de Domecqñ Rafael Balao, de Lustauñ Juan Luís Bretón, un vasco que gerencia las exportacionesñ Manolo Fernández García-Figueras, director general de Rumasa, y con él, Miguel Monge, Manolo Paz y tantos otros de los colaboradores de José María Ruiz Mateos, alma, corazón y vida de Rumasa, y por lo que todos cuentan, un lince, un zorro viejo, a pesar de su juventud, en eso de ser rayo seguro en lo cierto dentro de los negocios.

Hablar con todos sería una gozada. Pero una gozada imposible. Por ello prefiero escoger a uno: Arcadio Saldaña, director general, en unión de Pepe García Quevedo, de González Byass.

"EL JEREZ NO SE IMPROVISA"

Su palabra tiene algo de punta de látigo, por lo que marca el diálogo. Arcadio Saldaña, jerezano de pura cepa o de pura copa, lleva veintiún años en los menesteres de hacer que si el jerez triplicó producción y venta en los últimos quince años, en el futuro vuelva a nacer esa multiplicación de los mercados del vino, casi como un nuevo milagro del pan de los peces.

De sopetón, casi como en un golpe guerrillero, desabrocho la frase y de largo a Saldaña todo lo que esperan los proletarios del mosto para remedio de sus males.

Arcadio se monta en la frase y me responde:

--El jerez no se improvisa, y también te afirmo que no hay crisis del sector en cuanto al consumo. Sí puede haerla de tipo financiero, pero en ciertas empresas que no acertaron en su gestión.

--¿Cómo se puede hablar de crisis --continúa Saldaña-- cuando en 1966 se celebró a bombo y platillo la exportación de cien mil botas y hoy vamos por más de trescientas mil? Insisto: el jerez no se improvisa cuando para conseguir ese crecimiento hubo que plantar viñedos, construir bodegas, montar soleras, ampliar el tema de la publicidad y el marketing, hasta conseguir exportar nuestro producto a tantos países como banderas tiene la ONU. No conozco ningún producto universal de tan amplia difusión. Las crisis financieras habidas obedecen en mi sentir a que antes había permanentemente en manos del escalón intermediario unos stocks, interesantes para dichos intermediarios, porque con cualquier pequeña subida del vino ganaban dinero a lo almacenado, y ahora, al subir el costo del dinero, tuvieron que reducir dichos stocks para tener provistos sus almacenes con el vino necesario que venden entre barco y barco. No se puede olvidar que las inversiones en Jerez se hicieron en la década de los sesenta y en la primera parte de los setenta, a base de reinvertir beneficios y, en su major parte, con créditos al 11 por 100 que hoy están al 20 por 100 de interés.

--Eres un optimista.

--Muy cierto. El jerez no se muere ni se rinde ni aún en las pequeñas bodegas, como hay quien va diciendo por allí. Allí están Sánchez Romate, Lustau y Barbadillo, pequeñas y medianas bodegas que marchan perfectamente, porque teniendo excelente adminstración superion potenciar sus marcas.

LA DURA PRESION FISCAL

Me cuenta Arcadio Saldaña que para mantener un negocio rentable, en el planeta del vino de España, hay que facturar de ocho a diez millones de pesetas por hombre, teniendo en cuenta que cada trabajador cuesta por término medio a la empresa millón y medio.

--Y esto hay que hacerlo bajo una presión fiscal muy dura, durísima. Cada botella de jerez que se vende en España soporta el veinidós por ciento de Impuesto de Lujo, el veinte por ciento de Seguridad Social Agraria y el tres por ciento de Tráfico de Empresa.

--¿Y el brandy?

--Ahí la cosa está peor. Una botella de brandy popular, que viene a costar en el mercado de trescientas a trescientas cincuenta pesetas, tiene más de cien de impuestos. Una peseta por grado alcohólico, o sea cuarenta pesetas por litro, ocho pesetas de precinta de alcohles, el veinticuatro por ciento de Impuesto de Lijo y el veinte por ciento de Seguridad Social Agraria.

Saldañ se sonríe con tresteza, para añadir de seguido.

--El jerez se ha convertido en un recaudador de impuestos. Y lo peor es que cuando el Gobierno necesita dinero le resulta muy fácil sacarlo de las bebidas porque las tiene perfectamente controladas. A veces esas subidas se hacen alegremente.

Voy a mentar la soga en casa del ahorcado. Comisiones Obreras y los otros sindicatos hablan de problema laboral. Y problemas laborales graves cuando llegue el final de 1982. Se lo cuento al director general de González Byass, que después de meditar un instante, replica:

--Un sector de trabajo que tendrá el porcentaje del uno y medio por ciento de paro a finales de 1982, es un sector laboralmente sano. Para esas fechas es cierto que pueden haberse producido setenta u ochenta despidos por cierre de estas empresas pequeñas con gestión poco acertada, pero en el resto del sector existe un promedio de salario que en una escala del uno al cien sitúa a nuestro trabajador por encima del puesto setenta y cinco y yo diría que por encima del puesto ochenta. Lo que pasa es que el jerez no puede ser una hermana de la caridad y dar trabajo a la población laboral que viene de otros gremios. Nos ha afectado la crisis mundial en todos los terrenos, pero nunca para rasgarnos las vestiduras.

El diálogo se prolonga durante mucho rato con este antiguo funcionario de Hacienda, devenido en máximo exponente de esta clase que soporta sobre sus hombros, hoy, la tarea de hacer muy cierto este adiós con el que nos hemos despedido Arcadio Saldaña y yo.

--El jerez bien merece la pena.

Que así sea, hombre del vino.



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